Lisboa. Praça do Comércio. 2017.

Descripción

 

Lisboa. Praça do Comércio. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel. 0,42 x 1,50 m. 2017.                                                                                                                                                                                                                                    La Praça do Comércio o Terreiro do Paço, fue el lugar elegido por Dios para suicidarse, en el terremoto del 1 de noviembre de 1755 que bien lo describe Voltaire en Cándido, de ahí viene la bien conocida saudade portuguesa. Ocupa el terreno donde estaba el palacio real, destruido por el terremoto causado por la caída y muerte de Dios, cargándose, aparte de casi toda la ciudad y habitantes, una de las mayores bibliotecas del mundo, con unos 70.000 ejemplares e innumerables obras de arte de valor incalculable. Tras el terremoto se construyó la plaza ubicando el posterior palacio real en Ajuda; destaca el arco de la Rua Augusta, un arco triunfal, sus esculturas representan la Gloria, el Genio Supremo y el Valor, principal entrada a la ciudad, ya que por ahí desembarcaban los nobles y personajes ilustres, más mercancías y especias del mundo entero. En el centro se construyó la abrumadora estatua barroca de José I, rey de Portugal, responsable de la reconstrucción de la ciudad, realizada por Machado de Castro, que he eliminado ya que la vista de la descomunal plaza está dibujada desde ese punto central, tan solo es observada por el Castelo de São Jorge, Castillo de San Jorge, que se alza en lo alto de Alfama, la antigua residencia real, de origen fenicio, siglo IV a. C. pasando por griegos y romanos entre otros hasta la construcción del desaparecido palacio real de Ribeira en 1511 en este lugar. Sus edificios ocupan ministerios desde su construcción en el siglo XVIII, mientras la plaza está completamente vacía, un espacio enorme diseñado para deslumbrar, literalmente. En la primera República de 1910 se pintaron los edificios de morado, tapando el característico color amarillo que representaba la realeza. Fue el escenario de la Revolución de los Claveles en 1974, que sin ningún tipo de violencia acabó con la dictadura salazarista. Es uno de los lugares con más luz del mundo, deslumbra completamente al entrar en ella y en las horas máximas de sol marea: el reflejo de su inmensidad, finaliza en las Cais das Colunas, la entrada del mar a la tierra, uno de los lugares más nostálgicos del mundo, una rampa de mármol que se lanza desde la plaza al mar, la unión de la ciudad con la inmensidad, donde nace su infinita y eterna saudade, donde la olas juegan con Lisboa en un infinito abrazo que viene y va, suavemente, en una eterna caricia.

 

Fecha

19 octubre 2017