La Felguera. Parque Viejo, 2018.

Descripción

La Felguera. Parque Viejo. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 21 x 30 cm. 2018.

 

 

 

 

 

 

 

La Felguera. Parque Viejo. Tinta sobre papel, 21 x 30 cm. 2018.                                 Voy a tener que pintar cosas de Gijòn, lo feo que me queda por pintar. La gente prefiere tener en su casa la plaza del Parchìs que la Fontana de Trevi. Si ven esa horrible plaza todos los dìas, y lloviendo, tienen que odiarla. Y la quieren ver tambièn en casa? Les persigue el horror? La gente deberìa viajar màs y tener en su casa recuerdos de sus buenos momentos, no de su rutina, lo que les gustò Siena, aquella cena en el Trastevere, lo que les impresionò la Grand Place de Bruselas, aquel paseo nocturno por Parìs, el fin de semana en Biarritz… la pintura es còmo las fotos, para recordar, anda que no hay sitios guapos, pero no, pinta de la tierrina, aunque sea un espanto. Normal que me pidan que pinte Gijòn, nadie lo hace, nadie quiere pintar esta barriada con playa de aguas fecales, normal que rodaran aquì la serie sobre Chernobyl.
Ya puestos a pintar el horror, voy a hacer por fin la serie de La Felguera, antes que la Costa vasca que es màs larga. Sus calles, antes sin asfaltar, barro, los pisos buenos de 14 plantas, nuevos ya viejos y abarrotados de cosas, el barroco de La Cuenca, las barriadas ordenadas y en fila, con sus jarcincitos ronyosos, cagadas de perro y kleenex por el barro, ahora calles peatonales con bancos y farolas. El cantar de los pàjaros enjaulados. Enanas casas obreras cayèndose, las antiguas con sus galerìas de miles de cristales rotos, el aire oscuro y los edificios sucios de la mierda que echan la tèrmica de Lada y la Bayer, la gente meando y vomitando entre los coches en la calle La Mierda, ahora peatonal con sidrerìas de disenyo y burgers vacìos, el rìo negro y el tren por el medio, fàbricas abandonadas de uralita, luces de centenares de chimeneas, los decampados llenos de basura, ratas y jeringuillas, perros abandonados, el parque lleno de gente, viejos con sus nietos, charcos, cochecitos, bolsas de la compra, los del instituto comiendo pipas, los yonkis en el kiosko de la mùsica, su color gris y òxido.
La ciudad que perdiò la guerra, el horror ilustrado, el infierno con una capa de pintura de colores.

Fecha

23 abril 2018