Catedrales góticas italianas.

Descripción

 

El gótico penetró en Italia desde la Borgoña francesa por la expansión de la orden mendicante del Císter, una de sus primeras obras fue la cartuja de Parma, del s. XII, donde a Stendhal, gran amante de la cultura italiana, le dio el síndrome. Rápidamente llegó a la Toscana: Pisa, Florencia y Siena principalmente. A diferencia del gótico francés, las catedrales italianas tenían una fuerte influencia bizantina y siguiendo la tradición constructora del románico, no adoptaron muchas de las invenciones francesas del momento, que rivalizaban en altura, en Italia no son elevadas, prefiere el muro a los vanos o vidrieras, por cuestiones prácticas, el caluroso clima italiano haría imposible soportar una iglesia o catedral con muchas ventanas ya que se haría un efecto invernadero dentro de ellas, esto propició el desarrollo de la pintura mural o frescos. Tienen un campanario o campanile, exento del propio edificio de la catedral para evitar daños por vibraciones, así cómo un baptisterio también exento ya que las personas no bautizadas no podían entrar en los recintos sagrados.

Venecia. Basílica de San Marcos. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 42 x 30 cm. 2018.                                                                                                                                                                             El origen se podría situar en la basílica de San Marcos de Venecia, aunque es románica con añadidos posteriores. La primera basílica se construyó en madera en el s. IX para albergar las reliquias de San Marcos Evangelista, robadas por los cruzados en Alejandría. En el 975 fue quemada y reconstruida en estilo totalmente bizantino a partir del siglo XI en adelante, románica, de planta de cruz griega y forrada de mosaicos con gran influencia de Santa Sofía de Estambul, de hecho la basílica fue construida por arquitectos de Constantinopla, que tras el saqueo a la ciudad en la Cuarta Cruzada, hoy Estambul, proporcionó muchísimos materiales para su construcción, por ejemplo los caballos de bronce que adornan la parte superior de la fachada, griegos del s. IV o III a. C. robadas del hipódromo de la ciudad, estas esculturas fueron posteriormente robadas por Napoleón en sus guerras italianas y llevadas a París, posteriormente devueltas tras la derrota, las originales se conservan el interior de la basílica, las que se ven actualmente son copias de 1980. A esa especie de terraza sobre el nártex invitaban los venecianos a los personajes ilustres que visitaban la ciudad, mostrándoles la majestuosidad de la Piazza de San Marco y la Piazzeta, en la parte derecha. Este nártex, una especie de portal, se construyó en el s. XIII, con columnas de capiteles bizantinos. Por ley, todos los comerciantes de Venecia tenían que pagar tributo y ese era destinado a embellecer y enriquecer el edificio. Los mosaicos superiores son del s. XIII también y representan escenas del antiguo testamento, son muy ricos en oro, lo que le da una luz muy cálida. Es sucesivas ampliaciones se añadieron, en el s. XV, gabletes y pináculos, estilo gótico florido veneciano por influencia del gótico internacional. La basílica está construida en ladrillo y cubierta por mármoles de todo el mundo conocido, muchos de ellos donados por los cruzados o de saqueos. Es el mejor ejemplo del arte bizantino en Italia, que tendría gran influencia en gótico posterior. Era la capilla personal del Dogo, está unida al Palazzo Ducale.

 

Duomo di Siena. Tinta, acuarela y acrìlico sobre papel, 42 x 30 cm. 2018.                                                                                                                                                                                                               La primera catedral gótica de Italia es la de Siena, empezada en estilo románico, rápidamente adoptó el estilo gótico. Su construcción comenzó en el s. XIII. Su exterior e interior fue cubierto con franjas horizontales blancas y verdosas de mármol, que tuvo gran influencia en las catedrales provenzales posteriores, por ejemplo Orvieto o Florencia. La fachada adopta soluciones geométricas, triángulos, círculos y cuadrados, de influencia clásica, a diferencia de la catedrales de la Italia Meridional o del sur, que eran más “románticas”. Esta fachada tiene un gran parecido en su diseño a la iglesia de Notre-Dame-la-grande de Poitiers, obra maestra del románico. Es de una exuberancia nunca hasta entonces conocida, esculturas, mosaicos inspirados en los de San Marcos, complicados pináculos, además de utilizar un juego de tres colores de mármol: Blanco, de Carrara, verde, de Prato y rojo, de Siena, el mármol blanco destella con el sol. En el interior hasta los suelos son dibujos en mármol, también tiene influencia bizantina, da la impresión de estar en una mezquita. Es de planta de cruz latina, la quisieron agrandar 3 veces más, se ven impresionantes restos de los muros de la que hubiera sido la nave principal, pero la peste del s. XIII imposibilitó su realización. Dentro se esconde una auténtica joya del renacimiento, la biblioteca Piccolomini, ordenada construir por el papa Pío III, para albergar los libros de su tío, el papa Pío II, que fue cardenal de la catedral, asombran los frescos contando la vida de Pío II, Santa Catalina de Siena, y otras escenas, entre ellas batallas venecianas sobre los cruzados pintadas por Pinturicchio y finalizadas por un joven florentino llamado Rafael Sancio. Dispone de una torre, en este caso no es exenta, y una cúpula irregular, cuya linterna fue construida por Bernini.

 

Duomo di Orvieto, Umbria, Italia. Tinta, acuarela y acrìlico sobre papel, 42 x 30 cm. 2018.                                                                                                                                                                                              La catedral de Orvieto es la más pura del gótico, del s. XIV, contruída por orden del Papa Urbano IV, para conmemorar el milagro de Bolsena: un sacerdote checo, Pedro de Praga, dudaba de la transmutación de Cristo, la conversión del vino en sangre y la ostia en carne, pero realizando un oficio en la pequeña ciudad de Bolsena empezó a brotar sangre de ostia. Fue el origen del Corpus Christi, mandaron a Santo Tomás de Aquino redactar los oficios y misas para ese día. Se conserva en la catedral el corporal manchado de sangre, un trapo que se utiliza en la liturgia de la comunión, y en Bolsena tienen las baldosas del suelo donde también se derramó la sangre. Todos los años hay una peregrinación de dos días de Bolsena a Orvieto para rememorar este milagro ocurrido en 1264. Pero la auténtica joya de la catedral es la capilla del Brizio, con murales de Luca Signorelli, coetánea a la catedral, que inspiró a Miguel Ángel y Rafael para sus frescos en el Vaticano, cómo la capilla Sixtina, en la que Signorelli también participó. Fue una auténtica novedad en el arte italiano. Su fachada es muy parecida a la de Siena, pero quitando los elementos estructurales, está completamente recubierta de mosaicos, que fueron durante siglos retocándolos con más o menos acierto. En la parte inferior, unas lápidas enormes de mármol cuentan la historia de la Salvación, imitando bajorrelieves romanos. Su rosetón es de los más espectaculares de toda Italia, las paredes, tanto interiores cómo exteriores, tienen las mismas franjas de Siena, en blanco y negro. No tiene torre.

 

Catedral de Florencia, fachada y campanile de Giotto. 2018. Tinta, acuarela y acrìlico sobre papel, 42 x 30 cm. 2018.                                                                                                                                                                                                         La catedral de Florencia, la última catedral gótica, principio del renacimiento (s. XIII-XIV) fue levantada sobre una iglesia que se había derrumbado, Santa Maria Reparata, el proyecto, financiado por los Médicis, pretendía superar en todo a las de Siena y Pisa, sus rivales toscanos. La diseñó Arnolfo di Cambio (que también realizó el Palazzo Vecchio y la santa Croce) con planta de cruz basilical y una gran cúpula, de Brunelleschi, tras ganar el concurso a Ghiberti, el origen del renacimiento. Está inspirada su técnica en la cúpula del Panteón de Roma, con doble casco, pero en este caso la cúpula era octogonal y no esférica. Todo gracias al tambor que la sustenta, ya que los nervios de la cúpula se apoyaban directamente en él y pudo conseguirse esa altura y diámetro. Fue la primera cúpula, después del Panteón, en no tener estructura de madera, Brunelleschi diseñó múltiples máquinas para su construcción, otra de sus grandes aportaciones a la arquitectura e ingeniería. En cierto momento el proyecto de Brunelleschi fue dado a Ghiberti, quien tuvo que admitir que no podía realizar el proyecto e incluso se burlaba de los planos, diciendo que aquello no podía mantener en pie. Fue finalizada en 1418, con la linterna superior, y una gran bola de bronce dorado. Para elevarla, Da Vinci construyó una grúa. La decoración del tambor no fue terminada por desaprobación de Miguel Ángel, la consideraba excesiva. Los muros están cubiertos por una espectacular decoración de los 3 mármoles, el blanco, verde y rojo, con pocas ventanas pero de gran belleza y delicadeza. La fachada fue demolida en 1558 por orden de Francisco I de Médicis al no estar “de moda” con los gustos renacentistas y tras varios problemas de corrupción y múltiples proyectos, se quedó sin finalizar hasta en siglo XIX, que ganó el concurso Emilio de Fabris (construida entre los años 1876-1887) imitando el juego de mármoles del resto de la catedral y el campanile de Giotto, que en realidad no es de Giotto sino de otros dos arquitectos, y el baptisterio, creando un espacio espectacular de gran uniformidad. Iba a tener gabletes triangulares con mosaicos y pináculos, al estilo de Siena y Venecia, góticos, pero finalmente fueron demolidos. La catedral está consagrada a la Virgen, en la fachada aparece en el centro en mármol blanco entronizada, con el niño Jesús. Está llena de esculturas y bustos que representan a artistas florentinos. En su momento fue la iglesia más grande del mundo, actualmente solo superada por San Pedro del Vaticano, Saint Paul de Londres, Sevilla y Milán. Por dentro es muy austera y oscura, quizá por la influencia de Savonarola, que estaba en aquel momento en auge en Florencia, el primer hombre, un dominico, que se enfrentó al poder papal y fue finalmente quemado en la hoguera. También hay referencias a Savonarola en los frescos de la capilla del Brizio de la catedral de Orvieto y en la biblioteca Piccolomini de la de Siena.

 

Con la construcción de la cúpula de Santa Maria del Fiore de Florencia se termina el gótico, que empezó en Siena,  y comienza el renacimiento.

Catedral de Florencia, Santa Maria del Fiore.  Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, díptico, 42 x 60 cm. 2018.

 

Fecha

1 septiembre 2018