Spritz triestino.

Descripción

Trieste. Arco di Riccardo. Tinta, acuarela y acrìlico sobre papel, 21 x 30 cm. 2017.

 

Duomo di Muggia, Trieste. Friuli-Venezia-Giulia, Italia. Tinta, acuarela y acrìlico sobtre papel, 21 x 30 cm. 2018.

Duomo di Muggia, Trieste. Friuli-Venezia-Giulia, Italia. Tinta, acuarela y acrìlico sobtre papel, 21 x 30 cm. 2018.

 

Tieste. Sinagoga. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 21 x 30 cm. 2018.

 

  1. Trieste. Piazza Unità d’Italia.

  2. La llegada a Italia fue por el aeropuerto de Venecia, el Marco Polo, es un edificio muy bien construido, en ladrillo y cristal, funcional y hasta bonito, con plantas que cuelgan desde los voladizos en el exterior, con amplias terrazas en todos los niveles. Antes de adentrarme de lleno en el gótico voy a hacer un pequeño viaje a Trieste, a dos horas en tren de Venecia, hacia el Norte, ciudad que tanto conozco por el escritor Claudio Magris, nacido en esa ciudad en 1939, Premio Príncipe de Asturias de las Letras y seguramente futuro Premio Nobel. La llegada de noche es bastante inhóspita, la estación está oscura, toda la ciudad está muy mal iluminada, todas las tiendas cerradas, apenas gente por la calle y mucho tráfico. Me alojé en casa de un amigo al que le había prometido una visita hacía años, a las afueras de la ciudad, en una pequeña casa típica de la zona, una casa de campo, con un gran jardín, pintada de verde y contraventanas blancas, de dos plantas, el centro de la casa es la cocina, la habitación más grande de la casa, las cocinas italianas son enormes, les gusta cocinar y disfrutar del calor del hogar. Tenía una gran estufa de leña al lado de la cocina de gas, todo tipo de objetos antiguos por las paredes, desde cuernos y calaveras de ciervos y cabras a todo tipo de artilugios, medio oxidados, cómo planchas para en pelo de los años 20, martillos, rejillas. En el centro una gran mesa de madera con banco corrido, tenía una silla vieja con un cojín para el gato, Mio, que entraba y salía de la casa constantemente, a veces traía ratones de regalo. Era la casa familiar heredada, había habilitado un pequeño salón donde veía la televisión y solía dormir, la pequeña habitación de al lado de la cocina, que lleva al único baño, de los años 60 aproximadamente, tenía los mismos azulejos que la cocina, de la época del desarrollismo. En la planta superior había dos habitaciones grandes con amplias ventanas y un balcón. Estaba construida sobre una marisma cegada que antiguamente eran huertas, actualmente está rodeada de fábricas, parece una casa de juguete en medio de esas enormes construcciones metálicas. Trieste es ciudad elegante, imperial, donde habían vivido nobles, escritores, poetas, artistas, una ciudad llena de historia

    Collage de Trieste, 2007.

     

    por todos sus rincones, fue fundada por Julio César que le dio el nombre de Terseste, que significa mercado, al estar en unaencrucijada de caminos rodeada de fértiles campos. Augusto la rodeó de murallas y Trajano construyó el anfiteatro, que se conserva perfecto en el centro de la ciudad, al lado de la Cità Vecchia, la parte más antigua, sobre una colina, en lo alto se alzan el castillo y la catedral paleocristiana de San Giusto, con un magnífico rosetón gótico, debe de ser de los pocos elementos góticos de toda la ciudad, enorme, en mármol blanco, una obra maestra que tardaron años en realizar, lo esculpían en el suelo, pero a la hora de elevarlo se les rompía en pedazos. En frente hay un cementerio con numerosas piezas romanas, tiene una explanada con jardines a su izquierda con una impresionante escultura fascista en bronce, representando a dos soldados totalmente desnudos, abrazados, sobre un pedestal de mármol. Está rodeada de restos decolumnas romanas, era el antiguo foro. La catedral está construida en piedra sin tallar con numerosas esculturas, placas e inscripciones romanas incrustadas en sus muros, el interior es oscuro y pequeño, con finas columnas bizantinas rematadas en capiteles corintios que sujetan un techo artesonado de madera, el ábside está cubierto de mosaicos de un color amarillo verdoso y todos sus muros, incluso las columnas, pintados con frescos, es anterior al románico. Por las pequeñas y estrechas calles de la ciudad antigua, con casas de vivos colores, aparece de repente un arco romano incrustado en un edificio, el arco di Riccardo, adosado a un edificio, es sorprendente. Las calles, llenas de librerías de viejo y osterias, van descendiendo hasta la ciudad nueva, principalmente barroca. Tras ser arrasada por los lombardos en el siglo VI, tras la caída del Imperio, se convierte en obispado, en el siglo XIII se transforma en ciudad estado independiente, pero ante las continuas agresiones de sus vecinos venecianos, pidieron ayuda a Austria en el siglo XIV y la anexionó. En 1719 se construye el puerto, por los austriacos, el mayor de Italia y el sexto de Europa, gracias a sus aguas profundas y situación estratégica, lo que le proporcionó gran riqueza y atrajo gente de toda Europa, alemanes, franceses, polacos, griegos, judíos y sobre todo campesinos eslovenos, estos ya habían llegado en el siglo XIII, conviviendo con los triestinos pero sin ser aceptados del todo. Trieste está a tan sólo 20 minutos de la frontera con Eslovenia actualmente. No tiene una identidad definida, pasando de país en país, formada por gente de múltiples orígenes, su idioma es el triestino, similar al italiano, la actual ciudad está llena de espectaculares edificios, palacios barrocos e históricos cafés, cómo en Tommaseo, el más antiguo, fundado en 1830, el lujoso Caffè degli Specchia, en la Piazza Unità d’Italia, el punto neurálgico de la ciudad, es la plaza más grande de Italia, cuadrada, con un lateral que da directamente al mar, cómo la Praça do Comèrcio de Lisboa, rodeada por impresionantes edificios, entre los que destaca el palazzo del Comune, actual Ayuntamiento, de influencias austriacas, con una pequeña torre con tejado verd

Trieste. Caffé San Marco. Apunte de viaje, 27 de julio de 2009. Tinta y acuarela.

e, tiene un reloj golpeado por autómatas; este enorme café, degli Specchia, fue fundado en 1939 por un inmigrante griego, durante la segunda guerra mundial fue convertido en cuartel nazi. El Tergesteo, junto a la antigua bolsa de la ciudad, de día hombres de negocios y de noche escritores, artistas, prostitutas, la intelectualidad de la época. Es famoso por sus vidrieras. El Caffè más importante es el San Marco, de estilo art nouveau del año 1915, ricamente decorado con bronces, mármoles,

Trieste. Caffé Tomasseo. Tinta y acuarela, apunte de viaje, 27 de julio de 2009.

, espectaculares lámparas, así cómo sus famosas máscaras, descritas en el libro Microcos de Claudio Magris, publicado en 1999, donde narra los espacios de la ciudad, sus gentes, sus calles, comienza precisamente en ese café, describiendo las máscaras, luego sale a dar una vuelta y se topa con la sinagoga, va describiendo todo lo que ve, un paseo por la ciudad. La sinagoga fue construida a principios de siglo por los nuevos ricos judíos que querían su propio templo, una mole de piedra blanca grisácea con un inmenso rosetón que dibuja la estrella de David. La novela, casi ensayo, que le dio a conocer fue Danubio, en 1986, un viaje por el río, atravesando ciudades narrando su historia, arte, literatura, sus gentes, a contraposición con Microcosmos que una obra local y circular, todo transcurre alrededor del café, mientras que Danubio es lineal, esto da lugar a dos teorías basadas en la Odisea, ya sea la de Homero o James Joyce, ilustre refugiado en Trieste: En Microcosmos, el hombre regresa a su casa, el café, el café cómo mundo, la identidad reafirmada tras un largo viaje; en Danubio, los hombres cambiaron de identidad y jamás regresaron. Esto ya lo había expuesto en Ítaca y el más allá (1982) una recopilación de sus artículos y ensayos donde habla de metafísica, buscando la identidad triestina, la promesa no cumplida, el incierto futuro, sin patria. En sus libros habla de la multiculturalidad, del sentido de no estar, de no pertenecer a ningún sitio, flotando, tratando de buscar el sentido de ciudad y por tanto de Europa, en sus novelas, describiendo la misma Trieste, resume la historia e identidad europea. Así son sus habitantes, conviven todos en armonía, son despreocupados, Claudio Magris estudio filología germánica y es catedrático en la Universidad. En la novela Trieste o el sentido de ninguna parte, de Jan Morris, escritora transexual norteamericana, dice que “es una ciudad extraña, la capital de ninguna parte, provistade una dulce melancolía”. Rilke escribió sus Elegías de Duino, en el castillo del mismo nombre, de los príncipes austríacos Thurn Und Taxis, a pocos minutos de la ciudad, cuenta con un espectacular bunker nazi excavado en el rocoso acantilado, de unas proporciones que asustan. De su nombre viene la palabra taxi, ellos los inventaron alempezar a alquilar carruajes en el siglo XIX. Sigue siendo de propiedad privada, se puede visitar, desde sus torres tiene unas vistas espectaculares de toda la zona, también lo alquilan para eventos, cómo bodas. Trieste fue durante tres siglos ciudad del Imperio Austrohúngaro, su principal y único puerto, se unió a Italia en 1927 tras la primera guerra mundial, fue declarada ciudad franca durante la segunda y hasta 1954 no se unió a Italia hasta que  definieron las fronteras Tito y Stalin, pasando muchos yugoslavos a la ciudad. Los eslovenos ya estaban asimilados. La ciudad se dividía en la 2ª guerra mundial entre los progermánicos, nazis, entre ellos los eslovenos, y los menos, italianos, del bando aliado, que fueron en su mayoría asesinados, con judíos y gitanos, Trieste fue la única ciudad de Italia en contar con un campo de exterminio, Risera de San Sabba. También visité el castillo de Miramar, la residencia de Maximiliano y Carlota, los emperadores de México, donde Hitler dio una fiesta de cumpleaños el 20 de abril de 1945, poco antes de suicidarse en su bunker en Berlín. Otra característica de Trieste es su viento, un fuerte viento frío que desciende de los Alpes llamado Bora, que altera el carácter de los habitantes haciéndolos irritables, siendo Trieste una ciudad soleada y de clima cálido. No tiene mucho turismo, no tiene playa, sería una vulgaridad para una ciudad tan elegante, construyeron al borde de la carretera de entrada desde Venecia, entre la montaña y el mar, unos jardines que finalizan en bloques de rocas donde la gente se tumba, entre amigos, con la familia o pareja, los perros, es cómo una gran fiesta, hay puestos de helados y bebidas, árboles para protegerse del sol. Escuchan música, entran y salen del mar Adriático por las rocas, el agua tiene buena temperatura, deben ser unos dos o tres kilómetros de “playa”. En la ciudad hay mucha gente joven, aparte de numerosos refugiados de la ex Yugoslavia, lo que le da mucha vida, cómo buena ciudad portuaria. Un eminente triestino, aunque nacido en Venecia, fue Franco Basaguia, redefinió la psiquiatría modernizándola, cambiando el concepto de locura. Todas sus reformas las comenzó en Trieste. Aparte del rosetón de la catedral, en un pequeño pueblo de pescadores, Muggia, a un cuarto de hora del centro de Trieste, pasando el autobús urbano por casa de mi amigo, está en Duomo de Muggia o Chiesa dei Santi Giovanni e Paolo, una construcción gótico-veneciana, la fachada termina en forma de trébol, tiene un campanile de 35 metros de altura, parece pertenece a la costa Dálmata, que también fue veneciana, actual Croacia, tiene un pequeño puerto de pescadores y casi todos sus habitantes disfrutan de un pequeño barco para salir a navegar, tiene, cómo Venecia, aqua alta, el pueblo se inunda entre noviembre y febrero, sus pequeñas casas de colores se aglomeran entre callejuelas, escaleras y pequeñas plazas. En su Ayuntamiento, hay un escudo con el león de San Marcos pero con el libro cerrado, esto era por ser Muggia el pueblo donde terminaba la República Veneciana. Está en la frontera con Eslovenia, donde van a comprar tabaco a la mitad de precio. El puerto tiene varios restaurantes de pescados y mariscos, pequeños y familiares, las gambas, langostinos, mejillones, vieiras y pescados los sirvn gratinados al horno, deliciosos. En la zona se bebe spritz triestino, a diferencia del clásico o veneciano, este no lleva Aperol, no es de color rojizo, lo llaman spritz blanco, una mezcla de vino blanco muy fuerte mezclado con agua gaseosa, lo sirven por todas partes, hasta en puestos callejeros por la ciudad, es su refresco. Es el origen del auténtico spritz, austriaco en realidad, sólo que los italianos inventaron el Aperol, un licor a base de naranja y lo transformaron en un cocktail más vistoso.

Trieste. Castello di Miramare.

 

Fecha

17 septiembre 2019