EL MOSCÚ SEVILLANO.

Descripción

Puerta lateral de Omnium Sanctorum, tras ser quemada, ahora da a La Cantina del Mercado de Feria, cegada y con una terraza, para beber y comer pescados y mariscos.

 

 

Sevilla. La Cantina «Pescaito frito» del Mercado de Feria junto a la iglesia de Omnium Sanctorum. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 30 x 21 cm. 2018.

 

 

Construcción del mausoleo del marqués de Queipo de Llano o basílica de la Esperanza Macarena, años 40.

 

Iglesia de Omnium Sanctorum quemada en 1936, tras el golpe a le segunda república.

Iglesia de San Román quemada tras el golpe en 1936.

 

Iglesia de San Marcos quemada en 1936 tras el golpe.

 

Iglesia de Santa Marina quemada en 1936.

 

Iglesia de San Julián quemada en la Revolución de 1934.

 

Sevilla. Arco de la Macarena. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 21 x 30 cm. 2018.

 

PRINCIPAL ENTRADA AL MOSCÚ SEVILLANO: El la entrada  Norte de este pequeño Moscú, la puerta sacra, la puerta Sur son la Columnas de Hércules, la puerta pagana. El arco almohade, del siglo XII, fue destruído construido en estilo barroco del siglo XVIII, diseño del arquitecto José Chamorro; el Historiador Luis de Peraza, cuenta que en el siglo XIV, ante la puerta había un arco con la siguiente inscripción: «Extremo serás del mundo, Sevilla, pues en ti vemos juntarse los dos extremos.» Es una de las 3 puertas monumentales que se conservan de la reforma urbanística del siglo XIX de las 19 con las que contaba Sevilla. Esta era la puerta por la que entraban los reyes de Castilla, por lo tanto la más importante, que tras jurar los privilegios, se iniciaba el cortejo real, atravesando la calle calle San Luis, de aquella calle Real, hasta llegar al Alcázar. En él tenía lugar el comercio del pan y vino. Originalmente llamado La Macaria, nombre de origen griego, en alusión a una hija de Hércules, fundador de la ciudad, derivando a Makrin, su nombre árabe, vocablo del que aparece posteriormente Macarena. Los azulejos se añadieron en 1923, anteriormente no tenía ninguna connotación religiosa. Durante la Revolución de 1931, la zona, conocida cómo el Moscú sevillano por sus organizaciones obreras y sindicales, donde estaba el bar Casa Cornelio, lugar de reunión de los vecinos, fue bombardeado y destruido por 22 cañonazos el 23 de julio de ese mismo año cómo venganza por las revueltas, donde ahora se levanta la basílica de Santa María de la Esperanza Macarena, construida entre los años 1941-1949 en estilo neobarroco cómo mausoleo del marqués de Queipo de Llano, general militar franquista conocido cómo el «Carnicero de Sevilla», uno de los líderes del golpe militar contra la II República en 1936 y autor de un auténtico holocausto en Andalucía con más de 14.000 personas torturadas y asesinadas; sin contar los miles de desaparecidos que siguen enterrados en fosas comunes más de 70 años después. Fue uno de los más sanguinarios genocidas de la Historia de la Humanidad, ese periodo es conocido cómo «El terror de Queipo».

 

Sevilla. San Luis de los Franceses desde la plaza de Santa Marina. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 30 x 42 cm. 2018.

Esta iglesia construida por los jesuitas entre los años 1699 y 1731, está dedicada a San Luis, patrón de los nacidos en Francia (Luis IX rey de Francia, primo de Fernando III, rey de Castilla y de León que conquistó la ciudad en 1248) Forma parte de un noviciado, que tras la expulsión de los jesuitas de España tuvo varios usos: fue ocupado por el ejército napoleónico, administrativo, hospital; hasta los años 60 del siglo XX que funcionó cómo orfanato y fue finalmente abandonado y convertido en una ruina.

Prácticamente no tuvo uso cómo lugar de culto, está desacralizada utilizándose para conciertos o exposiciones, pertenece a la Diputación de Sevilla que recientemente la ha restaurado y abierto al público. Está situada en el centro geográfico del Moscú sevillano, rodeado por las iglesias mudéjares víctimas de los incendios.

 

San Luis de los Franceses visto desde la plaza de Santa Marina, sin darme cuenta me salió la proporción áurea cuya espiral lleva a unos azulejos que hay encima de bar Santa Marina, en el que desayunaba a veces, era lo primero que veía al salir del callejón donde estaba el apartamento, representando a Jesús cautivo por Pilatos, de la Hermandad de Torreblanca, recuerdo del Vía Crucis del año 2013, representando el V capítulo, que no se realizó por la lluvia. El Cristo estuvo varios días alojado en la iglesia de Santa Marina, que alberga la Hermandad de la Resurrección.

V ESTACIÓN DEL VÍA CRUCIS POR GERARDO DIEGO:

Ya no es posible que siga
Jesús el arduo sendero.
Le rinde el plúmbeo madero.
Le acongoja la fatiga.
Mas la muchedumbre obliga
a que prosiga el cortejo.
Dure hasta el fin el festejo.
Y la muerte se detiene
ante Simón de Cirene,
que acude tardo y perplejo.

Pudiendo, Jesús, morir,
¿por qué apoyo solicitas?
Sin duda es que necesitas
vivir aún para sufrir.
Yo también quise vivir,
vivir siempre, vivir fuerte.
Y grité: -Aléjate, muerte.
Ven Tú, Jesús cireneo.
Ayúdame, que en ti creo
y aún es tiempo de ofenderte.

 

Mapa con las 6 iglesias mudéjares, San Luis de los Franceses y las dos principales calles del Moscú sevillano.

 

Es una auténtica medina esta zona del Noreste de Sevilla, un laberinto, situado principalmente el barrio de la Macarena, intramuros, flanqueado por el Este por la Muralla almohade, por el Oeste La Alameda, por el Norte la Puerta de la Macarena y por el Sur la iglesia de Santa Catalina, en este laberinto todas las iglesias son casi iguales, mudéjares, con forma triangular, de ladrillo y con el frontón de la puerta principal en piedra, suelen tener tres rosetones en la fachada que iluminan las tres naves, unas están encaladas y otras no, prácticamente se distinguen por las torres o su ausencia, algunas son auténticos alminares almohades de desaparecidas mezquitas, otras imitan a la giralda o son añadidos barrocos, por lo demás siguen el mismo patrón, se construyeron casi al mismo tiempo, entre los siglos XIII y XIV. Todas orientadas al Este, no te podías guiar por nada, me perdía siempre, encima confundía la calle Feria con San Luis que son paralelas, luego me di cuenta que Feria tenía naranjos, sólo distinguía la cúpula barroca de San Luis de los Franceses, está en medio de todo y en vez de ayudar estorbaba, me dedicaba a dar círculos alrededor de ella de iglesia en iglesia, de noche y de día, no sabía cual era cual, me enfadaba y me negaba a sacar el móvil para buscar la localización, a veces tardaba una hora, nada más llegar tomaba un Ibuprofeno y me hacía el muerto en la cama, por poco se me salen los clavos de la pierna.

Las iglesias de esta zona sevillana tuvieron una trágica historia, San Julián fue quemada en la Revolución de 1932, la primera de todas, las demás, menos Santa Catalina, fueron quemadas por completo entre el 18 y el 22 de julio del 1936 tras el golpe de Estado a la II República, perdiendo todo su interior: artesonados, retablos y tallas. San Luis de los Franceses, quizá por su poco uso, no fue quemada y se conserva casi intacta tras muchos años abandonada. Decía Paul Bowles refiriéndose a la quema de edificios religiosos durante la guerra civil: «¿Cómo pretenden que salga el pollito sin romper el cascarón?». Es un barrio extraño, es una medina árabe con construcciones europeas, mezcla edificios antiguos y casas de vecinos de pocas plantas con nuevas construcciones que ocupan los solares de la especulación, utilizando 3 colores, el blanco de la cal, el albero y el carmesí. El barrio de San Julián fue derribado por completo en los años 60 por el régimen para desalojar a sus peligrosos habitantes dispersándolos por barriadas extramuros, el plan era derribar toda la zona cómo método de venganza a la Sevilla insurrecta de la Revolución, pero por problemas económicos no se llegó a realizar, conservando su tejido urbano de estrechos callejones serpenteantes de origen árabe que se cruzan unos con otros, cómo las venas del cuerpo y las arterias, en este caso las arterias serían Feria y San Luis, esta última llamada antiguamente calle Real, de origen romano, entrada o salida de Sevilla, comienza en Santa Catalina donde se encontraba en tiempos lejanos la puerta Norte de la ciudad, ampliada en el siglo XII hasta la puerta de la Macarena, uno de los límites del Moscú sevillano y donde termina la calle, atravesando toda la zona de Sur a Norte, separando los barrios de Feria y el desaparecido San Julián. En esta calle se encuentran las iglesias de San Luis de los Franceses, San Marcos, Santa Marina y San Gil, las tres últimas gótico-mudéjares y quemadas en 1936, es un punto neurálgico en el que confluyen muchos  callejones formando un nudo. Curiosamente el Moscú sevillano tiene forma de corazón.

 

 

 

Iglesia de Omnium Sanctorum (de Todos los Santos) Primer templo cristiano construido en Sevilla, en 1434, tras la conquista de la ciudad por Fernando III. Fue quemada en 1936, tras el golpe a II República. La torre es un antiguo alminar árabe, se construyó encima de una mezquita, con añadidos posteriores.

Sevilla. Columnas de Hércules. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 30 x 21 cm. 2018.

 

 

Sevilla. Iglesia de San Román. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 21 x 30 cm. 2018.

 

Sevilla. Iglesia de Santa Catalina. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 21 x 30 cm. 2018.

 

Sevilla. Iglesia de Santa Marina. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 21 x 30 cm. 2018.

 

Sevilla. Iglesia de San Marcos. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 21 x 30 cm. 2018.

 

Sevilla. Iglesia de San Julián. Tinta, acuarela y acrílico sobre papel, 21 x 30 cm. 2018.

 

BIBLIOGRAFÍA: Wikipedia, Jesús Pérez López, El Correo de Andalucía.

 

 

Fecha

22 noviembre 2018