HISTORIA DE LA MUERTE DEL ARTE.

Descripción

Andy Warhol. Litografía. DOLLAR SIGN, yellow 1981. Firmada en plancha y numerada a 3000 reproducciones.                                                                                                                                                                  HISTORIA DE LA MUERTE DEL ARTE.
Las últimas pinturas clásicas serían el academicismo francés o prerrafaelita inglés, hasta que irrumpió Picasso en París con una mano delante y otra detrás y rompió con todo. La escuela de Barbizon, francesa, es arte clásico, de ahí salen los impresionistas que dan un giro radical al arte. A principios de siglo París era la capital del mundo, por eso triunfaron los impresionistas con su nuevo arte, moderno y diferente. Al mismo tiempo aparecía en Moscú y San Petersburgo el suprematismo, más radical todavía, justo antes de la Revolución. En Alemania, más adelante, años 20 y 30, nace el expresionismo, Alemania ya era de nuevo una potencia. Esas eran las vanguardias antes de la 2ª guerra mundial. Tras la guerra, la capital del mundo se traslada a Nueva York y aparece el expresionismo abstracto, impulsada por galerías comerciales y propaganda internacional, el lobbie judío, con Salomon R. Guggenheim a la cabeza, refugiados europeos tras la devastación de Europa, la consagración y muerte por su propio éxito de Picasso, vendiendo firmas frenéticamente, el inicio de la agonía, hasta que llegó Warhol y con esa mentalidad capitalista del arte de engañar, acabó con todo. Llegó el arte para la masa, el arte prefabricado, ahí está el engaño: en realidad no es arte; la producción en serie. La URSS se había cargado su propio arte al absorberlo políticamente y utilizándolo propagandísticamente sin libertad alguna para el artista, el arte norteamericano no tenía rival. Si surge un artista internacional ruso ahora, por cojones tiene que ser un disidente. Surgieron las instalaciones y el arte conceptual, intentando alargar la agonía, pero ya estaba muerto. Ahora la economía emerge en China, de ahí que salgan esos autores tan perfectamente fabricados mediáticamente y adoptando toda la tecnología, no es más que el nuevo orden económico, perfectamente estudiado. Ya no existen artistas ni arte, hace tiempo murió gracias a revolución tecnológica y la ignorancia de la gente, que va en aumento, su esclavitud no les deja tiempo ni para pensar, absorbidos por este mundo de consumo rápido y barato, ahora se enseña a triunfar en el mundo del arte, no a crear buenas obras, nadie debe tener la libertad de crear lo que le dé la gana, debe pintar lo que le pida la sociedad o los organismos, en las escuelas y universidades les van guiando para un futuro prometedor, y los más dóciles y avispados son los que triunfan, amparados por las instituciones y gobiernos, tanto locales cómo internacionales, para darse un aire cultural que no es más que un circo, ahora los artistas funcionan cómo las empresas: sacar el mayor beneficio con el menor esfuerzo (coste) De hecho Walhol tenía The Factory, ni él mismo hacía sus obras, sólo las firmaba. No hay emoción, expresión, no dice nada, es obvio, fácil, que a todo el mundo agrade, simple, arte para ignorantes, estética, que no se necesite pensar mucho ni dé tiempo para apreciar una verdadera obra, no ven el oficio aprendido, pero se leen el folleto explicativo de una diarrea verbal sin sentido con una explicación para no quedar de tontos. El traje del Emperador. El arte requiere libertad, mucha libertad, y eso no existe en el mundo actual, ahora el arte es el diseño, estudiado para que entre rápidamente por el ojo y al ser fabricado en serie, mucho más barato. La calidad de una obra no tiene nada que ver con su precio, depende de la fama del autor, oferta-demanda, cómo la bolsa, el capitalismo más agresivo, sino no se entienden los precios de la mayoría de autores considerados consagrados, realmente están vendiendo su firma, venden autógrafos para decorar. Y a un nivel más alto, las grandes obras de arte que quedan en el mercado, los museos ya no compran porque no tienen dinero, se las quedan los más grandes multimillonarios pagando precios impúdicos que avergüenzan a cualquiera. La gente no diferencia un Rubens (Imperio español y contrarreforma) de un Tiziano (Venecia cómo gran potencia mundial), pero van a museos de arte contemporáneo cómo quien va a un centro comercial.

 

Fecha

9 febrero 2019