La cocina de Antona, Beleño, 1998.

Descripción

La cocina de Antona, Beleño, Asturias. Tinta y acuarela sobre papel, 12 de Febrero de 1998.

 

Hoy me mandaron una foto de una acuarela que pinté en 1998, la cocina de Antona, mi auténtica abuela, la mujer que me cuidó de pequeño siempre que íbamos al pueblo, de pequeño y de mayor: cuando me fui a vivir a Beleño venía a verme todos los días, tomaba un café, era una mujer muy fuerte y sabia. Vivía en frente, me sentía seguro sabiendo que la tenía al lado, siempre estaba sentada junto a esa cocina, la tenía encendida todo el año, asomada a una ventana que había un poco más a la izquierda que daba a mi casa. Me quería invitar todos los días a comer, me ponía sopa de fideos de pollo o cocido y chorizos con huevos y patatas, una montaña de patatas, me obligaba a comerlo todo; un poco de queso y cafés, eran muy espesos y fuertes, parecía petróleo, de tenerlo todo el día al calor, nunca probé café tan bueno. Lo hacía todo en esa cocina, que sigo recordando perfectamente. Me iba con la barriga hinchada y siempre con algún queso o chorizos, hechos por ella, nueces o avellanas. Fue la persona que más se preocupó por mí, murió hace pocos años, en la cama, con la televisión encendida: estaba dormida. Tenía 88 años, esa misma mañana había ido cómo todos los días a la furgoneta a comprar el pan. Nunca dejaré de echarla de menos.

 

Fecha

10 abril 2019