Sevilla, palacio de Las Dueñas

Descripción

Sevilla, palacio de Las Dueñas.

Acrílico sobre papel de 450 g/m2. Díptico, dos hojas de A3, 59,4 x 42 cm. 2022.

1200 €

 

 

 

 

    Este palacio, salido de Las mil y una noches, no solo es un museo, es el mejor palacio de Sevilla, tras el Alcázar, y el privado posiblemente de toda España. Ocupa toda una manzana en el barrio de la Macarena, al final de las calles Feria y San Luis, ejes de la zona. Está rodeado de viviendas, por lo que no se puede observar desde el exterior, su nombre se debe a un convento adyacente derribado en el siglo XIX. Su puerta principal, un arco triunfal con el escudo de la Casa de Alba en azulejos de Triana, coronándolo bajo un frontón clásico, el acceso a este oasis en pleno centro de Sevilla. Sus jardines, considerados entre los 10 mejores del mundo, cuenta con varias zonas, la entrada, que da a la fachada, una buganvilla centenaria cubre toda la fachada, respetando los inmensos balcones. A la derecha se encuentra el jardín del Limonar, con su fuente de azulejos verdosos de la que sale un pequeño chorro («Rumor de fuente») de inspiración árabe, aquí nació Antonio Machado, ya que tras la ruina de Sevilla en el siglo XVII, al llevar la contratación con las Indias a Cádiz, más una terrible peste, el Guadalquivir era de los ríos más putrefactos de mundo, a la altura de Ganges, tan solo 10 palacios tenían agua potable de los caños de Carmona, las viviendas, misérrimas, no disponían de agua y tenían que acudir a los pozos, contaminados, la gente moría de cólera. En su decadencia, la aristocracia se mudó a Madrid, arrendando los palacios por habitaciones, construyendo viviendas en los jardines, en el caso de los Alba se mudaron al palacio de Liria, segundo palacio madrileño, tras el Palacio Real.
Su origen es árabe, las caballerizas tiene unas columnas que se hunden varios metros bajo el suelo, pertenecían a unos baños. En estas caballerizas se conserva la montura de Eugenia de Montijo, la cual tiene gran presencia en el palacio, ya que la hermana de la Emperatriz, casada con Napoleón III, se casó con el duque de Alba, La Paca. Al lado del jardín del Limonar hay una inmensa mesa de mármol, un espectacular cenador, donde la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII y Eugenia de Montijo disfrutaban de grandes veladas. En el siglo XIX, los nobles sevillanos regresaron a la ciudad reconstruyendo sus palacios, como residencias de verano. Jacobo Fitz-James Stuart, padre de Cayetana, última duquesa, se puso a la tarea de rehacer este tesoro. El palacio de divide entre dos patios, el principal o de Las palmeras, ya que el duque lo quiso ajardinar con palmeras, rosales y lirios, y el de El aceite, donde en el siglo XVI había un aljibe. El patio de Las palmeras es gótico-mudéjar, con elementos renacentistas, construido en el siglo XV, con columnas de mármol de Carrara procedentes de Génova, sobre los capiteles hay un elemento mudéjar destacado, un cubo, llamado dado, que le da la identidad árabe. A principios del XX les incrustaron escudos heráldicos de la familia. Los frisos, yeserías hechas por artesanos de la todavía Granada musulmana, son de gran delicadeza, el piso superior, tan solo cuenta con dos alas, no con las cuatro, ya es de estilo renacentista, con una balaustrada gótica y arcos de medio punto, también con columnas de mármol genovesas. Está pintado de color amarillo, no albero, como sería habitual en Sevilla. En sus atrios cuelgan pinturas andaluzas, principalmente del siglo XIX, junto a ricos tapices, mas mobiliario barroco. Se accede al interior por la antecapilla, una sala espectacular, lleno de filigranas mudéjares, por las jambas de las puertas, dinteles, grutescos en yeso por todas partes, los techos son los originales del siglo XVI, artesonados, todos diferentes, una gloria para la vista. Al entrar destaca un busto de Carlos, hijo de la duquesa, actual duque de Alba, en terracota, es una obra preciosa. La capilla, gótico-renecentista, cuenta con dos cuerpos abovedados con crujías sostenidas por ángeles de piedra y un altar presidido por una pintura de Santa Catalina de Siena, obra de Neri di Bicci, se conserva desde su construcción, más muchas más pinturas religiosas de inmenso valor. En el vestíbulo, un Españoleto, varios Riveras, que encontraron en el palacio de Monterrey de Salamanca que tenían medio abandonado, un Carracci. De aquí se pasa al salón principal o salón de La gitana, por la escultura en bronce de Mariano Benlliure, donde están las mayores joyas del palacio, destaca un tapiz, considerado de los mejores del mundo, con una escena mitológica, flamenco del siglo XVI, bordado en seda e hilos de oro, inmenso, debe pesar toneladas, más dos obras maestras de Paninni. Un gracioso brasero en cobre ocupa el centro, rodeado de muebles franceses del siglo XVIII, consolas, doradas y de mármol, donde Cayetana colocaba sus colecciones de caprichosh, porcelanas, bronces, fotos de familia. La escalera principal, construida a principios del XX, es monumental, con un friso de los mejores azulejos de Triana, pinturas con retratos de la misma Eugenia de Montijo, el duque Jacobo por Sorolla o la misma Cayetana, obra de Zuloaga. El artesonado es una obra maestra de la madera tallada y policromada. A partir de ahí no se pasa, son las zonas privadas de la familia, más lujosas si cabe de lo que se muestra al público, un museo de pintura renacentista, barroca, obras andaluzas de los siglos XIX y XX, cuenta con dos Julio Romero de Torres. La biblioteca, con incunables (tiene otra biblioteca en la zona privada), otra sala a la que se accede desde el vestíbulo, con un antiquísimo sofá Chester, carteles de la Feria, de Toros, de Semana Santa, del siglo XIX. Cuenta con un dibujo de un Quijote de Dalí, cuando visitó el palacio, al igual que otro de Jackie Kennedy, cuando estuvo en 1966. El patio del Aceite también cuenta con 4 palmeras, una de ellas de origen prehistórico, hay pocas en el mundo, fuente azulejada, es la original del siglo XVI, pintado de blanco y albero. La parte Norte de los jardines, la fachada posterior, está cubierta de hiedra, da a otro inmenso jardín con todo tipo de plantas, tanto autóctonas como tropicales, fuentes, esculturas, una inmensa alberca. En el patio de Las palmeras se conservan varias esculturas romanas y numerosos bustos en mármol, la familia Alba siempre fue gran amante de las artes, su joya es La Virgen de la Granada, de Fra Angelico, conservada en el palacio de Liria.
El palacio fue construido por Juan de Pineda, una aristócrata vasco, lo vendió a Catalina de Ribera, perteneciendo a esa familia hasta que la heredera, Antonia Enríquez de Ribera, se casó con Fernando Álvarez de Toledo y pasó a la Casa de Alba hasta nuestros días. Es uno de los mejores museos del mundo, con jardines de ensueño y la particularidad que está habitado.

Fecha

8 noviembre 2022